sábado, 25 de noviembre de 2006

La internet al servicio de la sociedad civil peruana

Forum de Comercio Internacional - No. 3/2000

«Independientemente de su nivel de ingresos, más personas han podido tener acceso a lo que hasta hace poco se consideraba como un símbolo de prestigio social. La RCP ha contribuido a fortalecer la sociedad civil.»

La Red Científica Peruana (RCP) es una organización sin fines de lucro creada en 1991 con el propósito de desarrollar la red de internet en el Perú. La RCP trabaja en cooperación con 43 instituciones asociadas. Como principal proveedor de servicios de internet en el Perú, imparte capacitación a más de 50.000 personas en el marco de cafés o cabinas públicas de internet, equipados cada uno con 20 computadoras personales. Basada en un modelo cooperativo, la RCP ha creado 680 cabinas públicas en todo el país, para ofrecer un acceso barato tanto en comunidades urbanas como rurales. La RCP ha captado cerca del 50% del mercado de la internet en el Perú, y su cifra de negocios en 1999 fue de US$ 6 millones.

Durante la reunión de intercambio de ideas sobre comercio electrónico (julio de 2000), Emmanuel Barreto, funcionario del CCI y experto en internet y servicios de cibercafés, entrevistó a José Soriano, Gerente General de la RCP.

P. ¿Qué significado tiene para usted la internet?

R. La red internet es un nuevo paradigma, sobre el cual hemos basado el 100% de nuestras actividades. Como empresa, la RCP se propuso colmar los déficit existentes en los campos de las telecomunicaciones y la información. Se trataba de utilizar las nuevas tecnologías para proporcionar acceso en zonas del país donde la población estaba más desatendida. Rápidamente, pasamos de la telefonía a la internet, que se convirtió en el elemento central de nuestra estrategia en las primeras fases de nuestro crecimiento.

P. ¿Cómo se ha servido de la internet la RCP?

R. Empezamos por examinar la situación social y económica del Perú. Comprendimos que no podíamos aplicar el modelo predominante de desarrollo de la internet y de la cultura propia de la red. En casi todos los países industrializados, la internet comenzó en las universidades; luego, se comercializó y extendió progresivamente al resto de la sociedad. En el Perú, la internet fue usada primero por intelectuales y personas acomodadas. La RCP aplicó un enfoque «desde la base», es decir, se concentró en el establecimiento de las cabinas públicas y los centros comunitarios de internet, con el fin de prestar servicios a la población en general e interesarla por estos medios.

En nuestro primer intento utilizamos líneas telefónicas alquiladas a las universidades; no se trataba de líneas conmutadas, debido a las deficiencias de la infraestructura de telecomunicaciones. Queríamos poder llegar a todos los peruanos, dentro y fuera del país, y la fórmula del alquiler era más adecuada para niveles bajos de precios e ingresos. No obstante, dadas las diversas limitaciones de este método, la RCP optó finalmente por utilizar líneas telefónicas conmutadas. Como el escaso número de teléfonos y computadoras era un obstáculo, tuvimos la idea de crear una red de cafés internet. En Perú se los conoce como «cabinas públicas», pues se basan en la idea de que el acceso a la internet debería ser posible desde instalaciones públicas, al igual que los servicios telefónicos. En 1993 se envió el primer mensaje electrónico a partir de una cabina instalada por la RCP.

De 1991 a 1995, la RCP experimentó un crecimiento de 2.096% en la prestación de servicios y de 300% en la cantidad de usuarios. Ese inesperado y formidable éxito intensificó la creatividad. La RCP extendió sus actividades a campos más comerciales. Manteniendo su condición de entidad sin fines de lucro, nuestra Asociación ha adoptado enfoques de gestión empresarial. La rentabilidad anual de la RCP ha fluctuado entre 21% y 23% durante los últimos diez años, y las utilidades se han reinvertido íntegramente en la Red. En particular, se constituyó una empresa, Infoductos y Telefónicas del Perú, de la que la RCP posee el 48%. Esta iniciativa nos ha permitido aumentar nuestras posibilidades de inversión, dentro de los límites que define la condición jurídica de organización no gubernamental.

También creamos los centros comunitarios de internet, con el objetivo de hacer entrar las empresas y los particulares en la nueva era de las tecnologías de la información. Estos centros, de vocación educativa, ayudan a las comunidades a aprender a servirse de la internet, así como de los equipos y los distintos programas informáticos. Sabíamos que sin esos conocimientos, nuestro pueblo y los empresarios no podrían sobrevivir en las nuevas condiciones mundiales.

P. ¿Cuáles han sido las tres mayores dificultades con que ha tropezado la estrategia de su organización?

R. En primer lugar, la falta de dominio de la internet y la necesidad de constituir una «masa crítica». Luego, el marco legislativo y reglamentario, y por último, la escasez de capital inicial.

P. ¿Cómo resolvió la RCP el problema principal, a saber, la carencia de conocimientos?

R. Aplicamos una estrategia doble, integrada, en los campos de la comunicación y de la información. Había que desarrollar tanto los canales de comunicación como el contenido de la información. La estrategia tenía por objetivo dos categorías de población: las personas acostumbradas a trabajar con contenidos de información y el público en general. La cuestión de crear una «masa crítica» se resolvió colaborando en una primera etapa con quienes tenían práctica en el manejo de información. Fue así como se capacitó a periodistas, bibliotecarios, expertos en medios múltiples y otros profesionales sobre la forma de sensibilizar a la opinión pública, es decir, al segundo grupo meta. Este trabajo de preparación del público despertó el interés de la gente por las nuevas tecnologías, y nuestras cabinas públicas pusieron a su disposición los medios técnicos necesarios.

La etapa siguiente fue la formación de competencias técnicas locales, en cuatro niveles:

* Oferta de una base técnica. Para impartir los conocimientos técnicos fue necesario organizar los centros comunitarios, adecuadamente equipados.
* Preparación de la información pertinente. En nuestros países, el acopio de informaciones no es una actividad sistemática, a la que se dé la importancia debida. Por lo tanto, hubo que crear conciencia sobre la necesidad de recopilar datos. Por ejemplo, en el sector de la pequeña empresa peruana, volcada hacia las comunidades locales, las novedades han circulado tradicionalmente de boca en boca. El uso de la internet para la promoción comercial u otras necesidades no es algo habitual. En el Brasil, en cambio, existe ya una cultura de la información relacionada con la internet; por ejemplo, los consumidores pueden navegar en la red para comparar precios de artículos de consumo.
* Adopción de los instrumentos adecuados, y traducción de textos al español. Correo electrónico, protocolos FTP y HTML, y otros programas (por ejemplo, de contabilidad), es decir, los instrumentos necesarios para construir interfaces. Además, la RCP tradujo al español todos los principales manuales de uso, que puso a disposición de los centros.
* Creación de aplicaciones empresariales, como comunidades y fachadas de tiendas virtuales. El primer año, dimos formación a 60.000 personas en todo el país.

Una vez que sistematizamos estos esfuerzos, nos abocamos a resolver los problemas técnicos que había en nuestro país. Las dificultades de organización cambiaron desde el momento en que comprendimos mejor la tecnología y la importancia de la información. Nuestra meta es lograr que las empresas ganen eficacia y competitividad utilizando medios informatizados. En fin de cuentas, independientemente del nivel de ingresos, más personas han podido tener acceso a lo que hasta hace poco se consideraba como un símbolo de prestigio social. La RCP ha contribuido a fortalecer la sociedad civil.

P. ¿Cómo superó la RCP los obstáculos relativos a la legislación y reglamentaciones?

R. Lograr un entendimiento en cuanto a la necesidad de dotarse de una legislación favorable a la creación de un entorno digital ha sido una empresa difícil. De hecho, las cuestiones legislativas y de reglamentación se plantean en todos los países. La solución ideal no existe. Con todo, un factor favorable es la aceptación universal de la internet.

P. ¿Qué hizo la RCP para compensar la escasez de capitales?

R. Reinvirtiendo los beneficios. El número de usuarios de las cabinas públicas y los centros comunitarios ha crecido geométricamente; hoy, tenemos 680 cabinas en todo el Perú. En ocho años, el valor de mercado de la RCP se elevó a US$ 30 millones. Este valor es utilizado como garantía por la sección comercial para captar recursos de microcrédito en los mercados internacionales. De varios países latinoamericanos y de otros continentes nos han consultado con miras a la instalación de la misma estructura. El modelo ha sido usado por el programa InfoDev del Banco Mundial, por la Unión Internacional de Telecomunicaciones y por el programa Acacia del Gobierno canadiense, que se concentra en el desarrollo de la internet en varios países de África.

José Soriano estudió sociología en Argentina, y obtuvo un doctorado en Ciencias Políticas de la Haute École d’Études Politiques de París. Antes de fundar la RCP, trabajó como redactor comentarista para diarios y radios en Argentina.

Emmanuel Barreto es Asesor Adjunto de Promoción Comercial del CCI, y trabaja para el Programa de Promoción del Comercio Sur-Sur.